*Por Javier Cárdenas ss.cc.
Millaray Huichalaf, es machi de la comunidad Roble-Carimallín, una de las comunidades que está en constante lucha con la central hidroeléctrica que se va a instalar en el río Pilmaiquén. El año 2013 fue inculpada como encubridora de un ataque incendiario en Pisu Pisué.
Querida machi:
Hago ahora palpable y visible las palabras que hemos intercambiado en algunas ocasiones:
Como te comentaba cuando te visitaba en la cárcel de Valdivia y te decía –respondiendo a tu pregunta si yo era mapuche – que yo me estaba haciendo mapuche ya que comenzaba a descubrir en mí y en mi familia rasgos y apellidos indígenas. Lo cual me alegró.

Es verdad que hay una rabia y un dolor acumulados por siglos. Un sufrimiento que se transmite de generación en generación. Un odio a las instituciones que los han usado para programas cortoplacistas. Pero esta rabia no nos debe enceguecer, ni menos aún acobardar.
Es verdad que no tenemos recetas ni soluciones. Pero sí existen sueños y esperanzas que nos movilizan.

Durante estas semanas de violencia en La Araucanía, me ha tocado ver la confusión de las comunidades, por lo irracional de los atentados incendiarios, sobre todo a las iglesias. Es necesario que cada comunidad se haga visible al momento de dialogar, como lo hizo el ex intendente Francisco Huenchumilla, que visitó a las familias que forman parte de las comunidades para resolver las dificultades que nos alejan.

Debemos pensar más a largo plazo y hacia el futuro. Está en manos de las comunidades pequeñas, la oportunidad de ir formando esta casa común. Todo esto se puede ir transformando con nuestros testimonios.
Querida machi que nuestro buen Dios (anciano y anciana) nos de la sabiduría y la fuerza (newen) necesaria para seguir luchando por un mundo cada vez más justo y fraterno. Incluso a entregar la vida por esta causa.
Se despide tu peñi, hermano Javier
*Javier Cárdenas ss.cc es hermano de los Sagrados Corazones y actualmente es el párroco de la Parroquia San José en la ciudad de La Unión, Chile.