«En el año de la misericordia que nos invita Francisco junto al llamado profético y urgente de cuidar la casa común, Juan Alsina nos sigue moviendo a seguir a Jesús con la mayor profundidad de vida».
Hay silencios que se oyen lejos. La humildad de Francisco, el pobre de Asís que nos hermana con la creación y lo pobres, el hermanito Carlos de Jesús su mansedumbre lo llevo a la inserción más radical entre los últimos. Esos silencios se oyen lejos, en lo profundo del Dios escondido en cada ser humano.

“ Si el grano de trigo no cae en tierra no
da fruto”
da fruto”
“El vino nuevo se pone en odres nuevos”
“Nos llevan como ovejas al matadero”
Lo tomaron preso con otros nueve trabajadores, ocho hombres una mujer, doctora del hospital. A todos los mataron menos a la doctora, tal vez por ser mujer. Ella cuenta que no sabía que Juan Alsina era sacerdote, después lo supo.
De los años que han transcurrido a la fecha todos los años se celebra una misa en su nombre y de tantos otros que sufrieron esta muerte injusta.
A los que hemos prestado a atención a Juan Alsina nos llega un impacto profundo con lo mejor del evangelio de Jesús. Nos lleva a las convicciones, a las opciones fundamentales, esas que brotan con el encuentro profundo con el Dios de la Vida, en medio de las injusticias de la ciudad que construimos. Ese encuentro profundo que solo se produce en el huerto de los olivos o al pie de la cruz, a la hora de comprometerse o no con la voluntad salvadora del Padre Dios.

Esto no es otra cosa que la opción de Dios por los que padecen injustica. El Padre Dios, con el mayor amor nos envía a su Hijo, para estar con los empobrecidos de la sociedad injusta que hemos construido. Está con nosotros como fuente inagotable de esperanza y sufriendo la suerte injusta de los pobres hasta la expoliación y la muerte en cruz. Está con nosotros por la gracia del Espíritu Santo en la vida de las comunidades y las organizaciones sociales, en los hombres de buena voluntad que se comprometen por transformar la sociedad y cuidar la casa común.
Jesús de Nazaret esta sin poder sufriendo con los que padecen injusticia, pero solidario y amigo, animando la resistencia ante el castigo injusto. Despertando la creatividad de personas y organizaciones.
Jesús de Nazaret esta sin poder sufriendo con los que padecen injusticia, pero solidario y amigo, animando la resistencia ante el castigo injusto. Despertando la creatividad de personas y organizaciones.
Juan Alsina y con él la Iglesia de la época opto por estar con sus compañeros de trabajo y correr la suerte de los injustamente ajusticiados, al modo de Jesús, su amor fue hasta el extremo. Pero el testimonio de Juan Alsina no solo nos revelo su compromiso radical de solidaridad con los trabajadores al modo de Cristo, fue más allá revelándonos el amor del Padre misericordioso. Con la mayor sencillez perdono a su verdugo mirándolo a los ojos.

Justicia y misericordia son palabras que quedan rondando en el corazón. Estar con los que sufren, comprometerse con sus luchas, dar el perdón al que me ofende. En el año de la misericordia que nos invita Francisco junto al llamado profético y urgente de cuidar la casa común, Juan Alsina nos sigue moviendo a seguir a Jesús con la mayor profundidad de vida.
(*) Mario Soto es religioso de los Sagrados Corazones. Actualmente presta servicios en la Parroquia San Pedro y San Pablo en la comuna de La Granja.